Quien en su vida no ha tenido un amor, por al cual le promete dar la vida por el y que pasa cuando debes cumplir esa promesa, este es la parte medular de esta majestuosa obra escrita en el siglo quince, por uno de los autores mas emblemáticos de la historia, Dante Alighieri.
La obra comienza de esta manera:
"A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado. ¡Cuán dura cosa es decir cuál era esta salvaje selva, áspera y fuerte que me vuelve el temor al pensamiento!
Es tan amarga casi cual la muerte; mas por tratar del bien que allí encontré, de otra cosas diré que me ocurrieron."
Durante el trayecto de la historia, vemos a Dante (el autor es el personaje principal), ayudado por su maestro Virgilio.
Dante tendrá la fiel visión/misión de llegar al paraíso donde se encuentra su amada Beatríz.
Empiezan su recorrido en el limbo, donde residen las almas justas, que vivieron antes del nacimiento de dios.
Ellos deberán cruzar todos y cada uno de los círculos del infierno donde son juzgados los pecados capitales los cuales se puden resumir de la sig. manera
Círculo primero
El círculo primero es el Limbo, donde están quienes, sin
cometido falta alguna, han muerto sin haber recibido el bautismo; en
particular, todos cuantos nacieron antes de la llegada de Cristo. Las
excepciones son Adán, Abel, Noé, Moisés, Abraham, Isaac, Jacob y sus
doce hijos, Raquel y "otros muchos", que dejaron el Infierno cuando fue
visitado por Jesucristo entre su muerte y su resurrección, y fueron
entonces convertidos en . Los que están en el Limbo no sufren tormento alguno, salvo el saber que estarán allí para siempre.
Círculo segundo
A
la entrada del círculo segundo está el rey Minos, ante cuya presencia
todas las almas confiesan sus pecados y él los asigna al lugar del
Infierno que les corresponde. En este círculo se castiga a "los
lujuriosos, que la razón someten al deseo", eternamente arrastrados de
un sitio a otro por un terrible e incesante viento. Entre ellos se
encuentran Francesca da Rimini y Paolo Malatesta. Los amantes explican
cómo estaban leyendo la historia de Lanzarote y la reina y, en el punto en que los personajes se besaron, ellos lo hicieron también, y así empezó su perdición.
Círculo tercero
El
círculo tercero está guardado por Cerbero, el perro de tres cabezas.
Aquí se castiga el pecado de la gula. Los condenados sufren una tormenta
perpetua, con lluvia y granizo.
Círculo cuarto
El
círculo cuarto está guardado por Pluto, el dios romano de la riqueza, y
en él se encuentran los pródigos y los avaros, condenados a hacer rodar
pesadas rocas desde las laderas del valle hasta chocar en el centro.
Entre los condenados hay numerosos clérigos, cardenales y papas.
Círculo quinto
En
el círculo quinto está la laguna Estigia, vigilada por Flegias, hijo de
Marte. Enfangados en ella, luchando eternamente unos contra otros, a
golpes y mordiscos, están los condenados por el pecado de la ira,
mientras que debajo del agua están los acidiosos, es decir, los
perezosos y los que vivieron tristes y deprimidos sin motivo. Entre los
iracundos estaba Felipe Argenti, florentino llamado así porque en una
ocasión hizo herrar a su caballo con herraduras de plata. Su familia,
los Adimari, fue la que se quedó con los bienes de Dante cuando fue
exiliado. Los cuatro círculos anteriores castigan los pecados de
incontinencia, mientras que los círculos siguientes castigan (más
severamente) la maldad en sentido estricto. La región que comprende a
todos ellos se llama Dite (un nombre latino para el Hades, o el
Infierno), una ciudad que toma el color rojo de las llamas que hay en
ella por todas partes, y está rodeada de murallas, cuyas puertas guardan
los demonios.
Círculo Sexto
En el círculo sexto se
condena a los herejes. Está sembrado de tumbas en cada una de las
cuales arde el jefe de una secta herética junto con todos sus
seguidores. Allí se encuentra Farinata degli Uberti.
Círculo Séptimo
El círculo séptimo está custodiado por el Minotauro, en él se castiga a los violentos y está dividido en tres recintos:
Recinto primero Aquí
se castiga a los que cometieron violencia contra el prójimo, cuyas
almas hierven en el Flegetonte, un río de sangre. Los que intentan salir
de él son devueltos por las flechas de los centauros que vigilan sus
orillas.
Recinto segundo Aquí se castiga a los que cometieron
violencia contra sí mismos (los suicidas) o contra sus posesiones
(dilapidadores). Los que han renunciado a su cuerpo mediante el suicidio
lo pierden para siempre, pues cuando sus almas son arrojadas a este
recinto se convierten en árboles que sangran cuando las arpías se comen
sus hojas. Los dilapidadores son perseguidos y devorados por perros.
Recinto tercero En
el recinto tercero se castiga a quienes cometieron violencia contra
Dios y sus designos: blasfemos, homosexuales y usureros. (Los usureros
no respetaban el mandato divino de ganarse el pan con el sudor de su
frente, sino que se lo ganaban con el sudor de la frente ajena.) Se
trata de un arenal ardiente sobre el que cae una lluvia de fuego. Los
blasfemos están tendidos boca arriba, lo que les impide protegerse de la
lluvia; los usureros están sentados, lo que les permite estar algo más
resguardados, mientras que los homosexuales pueden correr libremente (y
si uno se para se ve obligado a estar parado durante cien años).
Círculo octavo
En
el círculo octavo se condenan las distintas clases de fraude, y se
llama Malasbolsas, porque está dividido en diez recintos o bolsas. Está
separado del anterior por el río Flegetonte, que forma una gran
catarata. • Bolsa primera: En ella se castiga a los seductores, azotados por demonios cornudos, provistos de látigos. • Bolsa segunda: Aquí están los aduladores, hundidos en estiércol. •
Bolsa tercera: Aquí se castiga la simonía. Cada reo está metido boca
abajo en un agujero, de modo que sólo le asoman los pies en llamas.
Dante se encuentra con el Papa Nicolás III, que confunde al poeta con
Bonifacio VIII (que aún no ha muerto, pero ya está destinado a este
lugar del infierno, y tras él le seguirá Clemente V, que destruyó a los
templarios por dinero). • Bolsa cuarta: Aquí se castiga a los
adivinos, que caminan hacia atrás porque les han retorcido el cuello, de
modo que tienen la cara en la espalda. • Bolsa quinta: Aquí están
los estafadores, a los que unos demonios negros sumergen en una espesa
resina ardiente y les pinchan con sus garfios si asoman la cabeza. •
Bolsa sexta: Aquí están los hipócritas, que iban vestidos con capas que
por fuera eran de oro y por dentro de pesado plomo, que se veían
obligados a llevar con gran esfuerzo. Caifás, Anás y todos los judíos
que decidieron la crucifixión de Cristo estaban crucificados, desnudos
en el suelo, de modo que los demás hipócritas pasaban por encima de
ellos. • Bolsa séptima: Aquí los ladrones desnudos entre serpientes
que se les suben encima, les muerden y hacen que se deshagan en cenizas,
pero luego se recomponen para seguir sufriendo el tormento. • Bolsa octava: Es un foso en llamas, donde se castiga a los que sembraron discordia. •
Bolsa novena: Unos demonios desgarran en ella a los "sembradores de
escándalo y cisma", entre los que se encuentran Mahoma y Alí. • Bolsa
décima: Los falsificadores caminan aquejados de distintas enfermedades.
Entre ellos está Gianni Schichi, que falsificó un testamento para
cobrar una herencia.
Círculo noveno
El último
círculo está rodeado por los gigantes que forman una muralla humana que
sobresale hasta la altura del círculo octavo. En él se castiga a los
traidores, sumergidos en hielo. Se divide en cuatro zonas, en las que se
castiga, respectivamente, a los traidores a su propia familia, a los
traidores políticos, a quienes traicionaron a sus amigos (entre ellos
Ugolino della Gherardesca y el cardenal Ruggieri degli Ubaldini) y, ya
en el mismo centro de la Tierra, donde estáLucifer, se encuentran
quienes traicionaron a sus benefactores, entre ellos Judas y los
asesinos de César: Bruto y Casio. Lucifer es un gigante de unos mil
metros. Fue arrojado del cielo por el hemisferio austral, de donde se
retiraron las tierras (todas concentradas en el hemisferio norte) y
quedó el agujero que lleva hasta el centro de la Tierra. La tierra
desplazada formó el monte del Purgatorio, junto al agujero, por el que
fluye el río Leteo.
Durante este trayecto, se toparan con los mas grandes traidores, enemigos, ladrones, estafadores y tiranos de la historia (la transcurrida hasta eso momento), se vuelve un viaje de reflexión donde Dante, aprenderá de la mano e Virgilio, muchas cosas, que cambiaran su perspectiva de la vida.
Estarán entre muchas tentaciones, enfrentaran diversos desafíos pero su objetivo les dará el empuje para al fin llegar a lado de su amada en el paraiso.
Con un desenlace muy acorde a la novela y una trama que cambiara la perspectiva de muchos.
Esta comedia es muy recomendable para todas aquellas personas, que se interesan por algo de tragedia, con toques de romance y mas que nada una visión diferente, de lo que creían.
Quiero cerrar utilizando una frase sacada de esta obra maestra:
"¡Cuán corto es el hablar, y cuán mezquino a mi concepto! "
Disfruten de esta obra, ya que sin duda en algún momento se sentirán identificados con lo ocurrido en esta obra.